¿Sabías que uno de cada 3 accidentes laborales afecta a las manos de los trabajadores? En efecto, nuestras manos son las partes del cuerpo más expuestas a accidentes, pues las necesitamos para realizar cualquier actividad laboral.

Para proteger nuestras manos frente a un riesgo específico recurrimos a los guantes de protección laboral. Estos deben seleccionarse basándose en la evaluación de riesgos, que implica la identificación de los peligros y la determinación del riesgo por exposición a esos peligros.

Existen muchos tipos de guantes disponibles para proteger frente a una gran variedad de riesgos: por calor, por corte, eléctrico, por impacto, si se está en contacto con sustancias o materiales contaminantes… Es, pues, de vital importancia que el trabajador use los guantes de protección específicamente diseñados para los riesgos y tareas correspondientes a su puesto de trabajo. También es cierto que pueden concurrir varios riesgos, en cuyo caso será necesario trabajar en los guantes adecuados para proteger de todos ellos, haciendo especial hincapié en el primordial.

El R.D. 1407/1992 establece que los Equipos de Protección Individual (EPI) pueden clasificarse en tres categorías, I, II y III, en función del riesgo frente al que protejan. En las tres categorías podemos encontrar guantes de protección.

  • Categoría I: guantes de jardinería, guantes de protección térmica para temperaturas inferiores a los 50°C y guantes de protección frente a soluciones diluidas de detergentes.
  • Categoría II: guantes mecánicos, térmicos (hasta 100°C), de protección frente a motosierras, frente al frío y de soldadores.
  • Categoría III: guantes de protección química, de protección térmica (por encima de 100 ºC) y de bomberos.

Los guantes de protección deben ir marcados con un pictograma y una referencia a un número de norma específica, que indican el tipo de riesgo frente al cual protegen. En esta tabla se enumeran los tipos de guantes de protección y sus normas y pictogramas correspondientes

tipos de guantes de protección

Por añadidura, tenemos el nivel de prestación de los guantes, que se define como el número que designa una categoría particular o un rango de prestación mediante el cual pueden graduarse los resultados de un ensayo. El rango de los niveles de prestación va de 0 a 4, 5 o 6. Un nivel alto corresponde con una mayor protección.

También hay que tener en cuenta el nivel de desteridad. La desteridad se define como primera capacidad de manipulación para realizar una tarea. Así pues, el guante ha de permitir tanta desteridad como sea posible teniendo en cuenta su propósito. En otras palabras, el guante debe diseñarse y fabricarse de tal manera que no entorpezca las actividades de motricidad fina del usuario, mientras disfruta de una protección tan alta como sea necesaria.

Por último y no menos importante, está la selección de la talla adecuada de guante, ya que sólo así la mano estará correctamente cubierta y, por tanto, protegida. Cada guante deberá llevar marcada la talla correspondiente a la mano a la que se ajusta.

Si quieres más información para la correcta selección y uso de guantes de protección, te recomendamos esta NTP 747: Guantes de protección: requisitos generales.

Como colofón, puedes ver este vídeo con lo ultimo en guantes anti accidentes. Estos guantes con protección dactilar Mark VIII pueden evitar evitar cortes, golpes y amputaciones, sin restarle movilidad a tus dedos.