El calzado de uso profesional ha cobrado una vital importancia con el paso de los años. Cada vez hay una mayor concienciación en el mundo laboral sobre la necesidad de una buena elección del calzado para garantizar el bienestar del trabajador.

Por calzado de uso profesional se entiende cualquier tipo de calzado (zapato o bota) utilizado en el desempeño de una actividad laboral, y que incorpora elementos para proteger el pie del usuario de riesgos que puedan desembocar en accidentes.

El uso de un calzado profesional apropiado es clave principalmente por dos motivos:

  • Seguridad: el calzado debe proteger el pie del trabajador de los riesgos propios de su entorno laboral, como golpes o resbalones.
  • Confort: el calzado debe ser cómodo para que el trabajador aguante sin molestias durante su jornada laboral (sobre todo si ha de permanecer largas horas de pie).

Además de la seguridad y el confort, en la elección del calzado profesional también se buscan otras cualidades como la durabilidad, ligereza, ergonomía, flexibilidad, impermeabilidad, aislamiento térmico, transpiración, e incluso diseño. De ahí que hoy en día haya una gran variedad de tipos de calzado en función de la actividad laboral del trabajador.

Así, según el nivel de protección ofrecido podemos clasificar el calzado de uso profesional en 2 categorías:

  • CALZADO DE SEGURIDAD.- Con puntera de seguridad que garantiza una protección suficiente frente a impactos con un nivel de energía de al menos 200 Julios en el momento del choque, y frente a la compresión estática bajo una carga de al menos 15 KiloNewtons, según la Norma Europea UNE-EN ISO 20345. Este calzado se identifica con la marca “S”.
  • CALZADO DE TRABAJO.-No lleva puntera de protección contra impactos y aplastamiento, pero incorpora elementos de antideslizamiento y protección hidrófuga, según la Norma Europea UNE-EN ISO 20347. Se identifica con la marca “O”.
calzado de seguridad

Características de un calzado de seguridad

 

El calzado de uso profesional incorpora unos símbolos que ayudan a determinar cuál es el calzado apropiado para el trabajo en función de la protección ofrecida. En las siguientes tablas detallamos las diferentes clases de calzado según las normativas vigentes y sus usos, así como los requisitos adicionales:

clases de calzado profesional I

clases de calzado profesional II

categorías calzado profesional

 

Para una adecuada elección del calzado profesional, además del símbolo y pictograma correspondiente con la clase de protección, es indispensable conocer bien el marcado. Así, aparte del obligatorio marcado “CE”, el calzado debe ir estampado con la siguiente información:

  • Talla.
  • Marca o identificación del fabricante.
  • Nombre o referencia del modelo.
  • Fecha de fabricación (al menos trimestre y año).
  • Número y año de la Norma Europea correspondiente. Por ejemplo, UNE-EN ISO 20345:2012.

Como colofón, algunas consideraciones y recomendaciones a tener en cuenta:

  • Un factor importante en la elección del calzado es la suela, que puede ser de varios materiales: poliuretano, nitrilo, PVC, elastómero…
  • Para usuarios que necesitan flexibilidad y ligereza se recomienda suela de poliuretano de doble densidad (PU2 D), que combina comodidad y resistencia, y de paso aísla del frío y el calor.
  • En la construcción de obra mejor utilizar calzado con suelas reforzadas a prueba de perforación.
  • La protección frente a la perforación de la suela se consigue incorporando en el interior del calzado una plantilla de seguridad, que puede ser de acero o no metálica.
  • El único calzado certificado para riesgo eléctrico es el fabricado en PVC. Este ha de estar íntegramente cosido o pegado o bien vulcanizado, sin componentes metálicos o clavos ni elementos de unión conductores de la electricidad.
  • Cuando haya peligro de origen químico se recomienda usar botas de protección con caucho sintético.
  • Cerca de fuentes de calor intenso hay que usar calzado protector aluminizado.
  • Se recomienda el uso de botas ya que ofrecen mayor protección del pie y la pierna, aseguran una mejor sujeción, no permiten torceduras y, por tanto, disminuyen el riesgo de lesiones. No obstante, también debemos tener en cuenta la comodidad y la movilidad, así que en determinados casos puede ser mejor usar zapatos que botas.
  • Para más información sobre los materiales apropiados para punteras y plantillas de calzado de seguridad, te recomendamos leer este post.

Para terminar, es importante tener presente que la elección del calzado óptimo se debe basar siempre en el estudio y la evaluación previa de los riesgos inherentes a la actividad laboral, tendiendo en cuenta también las características del trabajador (su constitución física) y las condiciones existentes en el trabajo y su entorno, así como la duración de la exposición al riesgo en cuestión y la frecuencia de exposición. En base a estos riesgos, se decidirá el tipo de calzado y el nivel de protección requerido. La elección debe ser realizada por personal capacitado.

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