No son pocos los trabajadores que se resisten a usar Equipos de Protección Individual (EPI). Algunos argumentan que la ropa de protección laboral limita su rango de movimiento, dificultando de este modo su quehacer en el trabajo. Otros simplemente alegan razones de incomodidad, como por ejemplo sudar demasiado o sensación de picazón al usar el EPI de turno. Es muy importante dejar claro a tus trabajadores que el uso de EPIs no es una opción, es una obligación, es algo que debe emplearse siempre en aquellas situaciones laborales que puedan suponer un riesgo para la salud y seguridad individual del trabajador. De nada sirve adquirir EPIs para tus trabajadores si luego, cuando lo requiere, no los usan. Es una pérdida de dinero y pone en riesgo la vida de tus trabajadores.

 

“La seguridad en primer lugar” es una de esas frases que todos, cuando niños, hemos escuchado muchas veces. Nuestros padres y cuidadores nos la enfatizaron para ser conscientes de los peligros. Nos enseñaron que no debemos jugar con fuego, que no hay que correr con tijeras y que siempre debemos mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. No obstante, la seguridad no es algo que se deba inculcar sólo a los niños. En todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana debemos ser cuidadosos; y, por supuesto, también en el lugar de trabajo.

Si tus empleados tienen que trabajar en condiciones de riesgo y les has proporcionado los equipos de protección individual adecuados, entonces ya eres un buen jefe en este sentido (se considera que la ropa de trabajo es un EPI cuando la misma proteja la salud o la seguridad frente a un riesgo evaluado). Pero para ser el mejor jefe en esto, deberías seguir las buenas prácticas EPI que a continuación recomendamos. Porque, en ocasiones, no es suficiente con simplemente decir “la seguridad en primer lugar”.

 

Asegúrate de que usen los EPIs

No son pocos los trabajadores que se resisten a usar Equipos de Protección Individual (EPI). Algunos argumentan que la ropa de protección laboral limita su rango de movimiento, dificultando de este modo su quehacer en el trabajo. Otros simplemente alegan razones de incomodidad, como por ejemplo sudar demasiado o sensación de picazón al usar el EPI de turno. Es muy importante dejar claro a tus trabajadores que el uso de EPIs no es una opción, es una obligación, es algo que debe emplearse siempre en aquellas situaciones laborales que puedan suponer un riesgo para la salud y seguridad individual del trabajador. De nada sirve adquirir EPIs para tus trabajadores si luego, cuando lo requiere, no los usan. Es una pérdida de dinero y pone en riesgo la vida de tus trabajadores.

 

Un guante apropiado para cada trabajo

Selecciona el guante de protección adecuado en función del peligro, del medio de trabajo, del material, de la normativa… Por ejemplo, los guantes de látex, aunque son asequibles y suelen estar siempre a mano, no sirven para cualquier tarea. Son bastante comunes para procesar alimentos, pero no proporcionan la protección adecuada al realizar ciertas tareas como cortar carne. Y para las tareas propias de otras industrias, como la minería o la construcción, los guantes de látex simple y llanamente no sirven para nada. Así que asegúrate de que tienes el tipo de guante adecuado, no sólo para tu industria, sino para la tarea específica y para la persona que la realiza. A la postre, todo EPI debe ser elemento de protección para el que lo utiliza, no para la protección de productos o personas ajenas.

 

Capacita a tus empleados

La política de prevención de riesgos de tu empresa debe incluir un programa de formación de seguridad y salud laboral dirigido a todos tus trabajadores que incluya un manual sobre cómo usar, almacenar y manejar su equipo de protección individual. El EPI protege al operario sólo cuando se usa correctamente. Esto es especialmente importante en las actividades que resultan de alto riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores, como por ejemplo en la exposición al fuego, a los productos químicos, a material biológico peligroso o a agentes cancerígenos. Un simple botón suelto o un pequeño agujero en una bota de seguridad, y tu empleado podría estar en serio peligro. Y esta imprescindible formación en prevención de riesgos laborales mediante el uso de EPIs, no se debe hacer sólo una vez y ya está, sino que debe hacerse con cierta periodicidad para que los trabajadores siempre tengan esto en mente.

 

Mantén los EPIs siempre limpios

Con el uso diario, el equipo de protección se acaba ensuciando por lo que hay que lavarlo con regularidad. Tu empresa está obligada al mantenimiento, limpieza y desinfección de los EPIs. En ciertos casos, si la ropa de protección no requiere de reaplicaciones de tratamientos específicos, puedes dar a tu trabajador las instrucciones pertinentes para que sea él mismo quien se encargue de limpiar la prenda (estas se indican normalmente en las instrucciones de la prenda de acuerdo a unos pictogramas normalizados).

 

Renueva tus EPIs regularmente

No hay equipo de protección individual (por muy buena que sea la calidad de su material) que pueda proteger para siempre. Inevitablemente, el uso cotidiano conduce al desgaste. Un EPI viejo y deteriorado poco podrá hacer para proteger a tu trabajador. Por lo tanto, debes indicarle a tus trabajadores cómo reconocer desgastes, defectos o daños en el traje que pudieran repercutir en su eficacia, para que éste, en cuanto detectase alguna anomalía, informara de tal circunstancia a su superior jerárquico, a fin de que la prenda sea reemplazada. Con todo, conviene recordar que el EPI no tiene por finalidad realizar una tarea o actividad sino protegernos de los riesgos que la tarea o actividad presenta.

 

Esperamos que con estas buenas prácticas EPI, tu empresa se convierta en un entorno más seguro para tus empleados.